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El regreso del hijo pródigo, Gverchino, 1628

El regreso del hijo pródigo, Gverchino, 1628

El regreso del hijo pródigo - Giovanni Francesco Barbieri (Guercino). 125x163

El maestro barroco Gverchino (1591-1666) abordó repetidamente la parábola del evangelio del hijo pródigo, interpretándola con toda la pasión inherente a los pintores de esta dirección artística. En esta imagen, describió una escena en la que un padre, regocijándose por el regreso de un difunto de la casa y desperdiciando su parte de la herencia a su hijo, ordena llevarle buena ropa. El joven se pone una camisa de tela fina y su padre le señala al criado que sostiene los trajes. El perro, de pie sobre sus patas traseras, mira fielmente a los ojos del nuevo dueño.

El autor transmite la parábola con toda la claridad de la que fue capaz el arte barroco: sus maestros buscaron en una forma vívida para transmitir a los creyentes los fundamentos de la religión cristiana. Con su trabajo, Gverchino buscó tener un fuerte impacto emocional en los fieles, por lo tanto, la pintura del lienzo es muy material: los detalles están escritos, los cuerpos son de sangre completa, las cortinas que se encuentran en pliegues densos son tangibles. Pero la idealización con la que se representan los personajes, y la luz divina que se vierte en el espacio de trabajo, le dan un estado de ánimo elevado.

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